0,,18936356_303,00Lo que hay de común en los tres documentos más importantes del Papa Francisco — la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, (La alegría del Evangelio), la encíclica Laudato Si, (sobre el cuidado de la casa común) y la exhortación Postsinodal Amoris Letitia, (sobre el amor en la familia) — es el tema de la alegría que aparece en distintas formas: gaudium, laudatio, letitia y esta alegría está vinculada a la idea de las condiciones de vida en común: la comunidad eclesial, el medio ambiente y la familia. Esta alegría se origina en la experiencia del encuentro con Jesucristo, “la alegría interna que llama y atrae a las cosas celestiales y a la propia salud de su alma, aquietándola y pacificándola en su Criador y Señor” (Ignacio de Loyola). La alegría del evangelio debe llegar a cristianos y no cristianos porque todo el mundo tiene el derecho de recibir el Evangelio, de allí que todos los cristianos estén permanentemente en una dinámica de salida hacia los demás. Otro núcleo fundamental de la enseñanza de Francisco es el discernimiento pues gracias a este se puede iluminar la realidad concreta de cada vida, este es un proceso que nos lleva a ser dóciles en el Espíritu, que nos invita a actuar con amor y misericordia en cada situación particular. Finalmente la preocupación del Papa es la de recontextualizar la doctrina al servicio de la misión pastoral de la Iglesia. La doctrina debe interpretarse en relación con el centro del Kerygma cristiano y a la luz del contexto pastoral en la que se aplica para la salus animarum.