Il viaggio di Papa Francesco in America Latina e l’ecumenismo. Il messaggio del Metropolita Tarasios

IlFullSizeRender viaggio di Papa Francesco in America Latina ha avuto anche un significato ecumenico, grazie alla presenza lunga tutta la sua durata, di Sua Eminenza Monsignor Tarasios, Arcivescovo metropolitano di Buenos Aires ed Esarca dell’America del Sud. Mons. Tarasios conosce Papa Francesco da molti anni e con lui era solito incontrarsi e discutere di temi e problemi pastorali.

Alla fine della celebrazione eucaristica a Campo Grande de Ňu Gauzú in Paraguay mons. Tarasios ha rivolto a Papa Francesco le parole che qui riproduciamo.

Notiamo come mons. Tarasios offre il suo benvenuto anche a nome del Patriarca Bartolomeo, rappresentando la Chiesa Ortodossa. Si esprimono cordialmente sentimenti di gratitudine e si manifesta la gioia di testimoniare insieme che il vero amore e la vera fraternità tra le Chiese non si limitano a una mera scolastica o a un corretto rapporto diplomatico, ma una esperienza di vita fondata sul Vangelo. Il Metropolita definisce il Papa “Santità e Fratello Maggiore”. La sua visita è colta come occasione di incontro, di allegria e di impegno. Si esprime infine la consapevolezza che l’elezione dell’arcivescovo di Buenos Aires al Pontificato potrà contribuire a far considerare l’America Latina come un grande tesoro per l’umanità.

Ecco di seguito il testo dell’indirizzo di saluto.
Antonio Spadaro SJ

OSSROM60665_LancioGrandeSu Santidad
El Papa Francisco
Que la Gracia y la  Sacra Ternura de Nuestro Señor sean con Ud.

Tengo el honor en mi cargo de Arzobispo Metropolitano de Buenos Aires y Exarca de Sudamérica de dar a Su Santidad la bienvenida por parte de Su Santidad el Patriarca Ecuménico y querido hermano en Cristo Bartolomé.

Desde el fondo de mi corazón y de mi alma deseo expresarle mi más profunda gratitud por el privilegio de haberme recibido durante los días de Su visita pastoral en Ecuador, Bolivia y Paraguay. Creo que esta visita es histórica y es por ello que le expresé mi deseo de poder estar presente durante la misma, representando a la Iglesia Ortodoxa, al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y a nuestra jurisdicción sudamericana.

Su pronta respuesta a mi misiva me llenó de alegría. Hoy esa alegría se ha completado mientras hemos estado juntos una vez más dando testimonio de que el verdadero amor y la fraternidad entre las iglesias no se limitan a una mera escolástica interreligiosa o a un correcto protocolo diplomático o a un ameno discurrir ecuménico, sino que es una vivencia real, pura y salvífica basada en el mandamiento del Señor.

Santidad y Hermano Mayor,

me tomo el atrevimiento de llamarlo así, tal como lo hacía en Buenos Aires con respeto y amor. Hemos compartido muchos años en Buenos Aires, en donde aprendí de Ud. a ser un buen obispo y pastor, y ahora la Divina Providencia nos junta una vez más en estas tierras sudamericanas, cuya realidad ha sido motivo de diálogo, preocupación y desvelo para ambos. Hoy, sin embargo, es motivo de encuentro, de alegría, de compromiso, el compromiso de seguir velando, cada uno desde su posición en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica, por el crecimiento en el Espíritu de los habitantes de estas bienamadas tierras que, a pesar de todo, han sido bendecidas por Dios con un fervor y una fe tan amplias como sus dimensiones geográficas.

Gracias Santo Padre por haber estado entre nosotros, en este viaje; gracias por Su estadía como obispo de Buenos Aires; gracias por dar al mundo ese acento sudamericano, por dar testimonio de que el por algunos llamado “tercer mundo” también tiene para ofrecer un gran tesoro para la humanidad.

En Ecuador, Bolivia y Paraguay, 6-12 de Julio de 2015 — y ojalá pronto en Argentina — durante la visita apostólica de Su Santidad, permanezco con cariño filial y fraternal,

Su ferviente suplicante ante Dios,

† Tarasios